

El papel de tu vida: sirviente
Tu lugar no está en la cama. Ni en mi mesa. Ni a mi lado. Tu lugar está abajo, a mis pies, en el suelo, como sirviente. Un papel que no puedes dejar. Un papel en el que te consumes. E incluso este lugar es más de lo que mereces. Porque el suelo tiene significado: me sostiene, toca mis pasos, es ennoblecido por mi presencia. Tú, en cambio, eres intercambiable. Insignificante.
Aún...
El papel de tu vida — ser sirviente — te da la oportunidad de volverte insustituible, pero nunca a mi altura. Fuiste creado para arrodillarte. Para mirarme desde abajo. Para servirme. Tu anhelo de cercanía, de reconocimiento, de un lugar a mi lado es lo que te impulsa. Pero lo único que jamás obtienes realmente es lo que yo te concedo: una mirada. Una orden. Un instante de significado, antes de que vuelvas a hundirte en la nada.