
Avergonzado, noche de cita con gases
Me invitaste a pasar a ver una película, y no pude decir que no. Quiero decir… tú, mantas acogedoras, palomitas de maíz? Irresistible. Pero al entrar y sentarme en tu cama, con las mejillas un poco sonrojadas, no es solo porque me emocione estar aquí.
La verdad? He pedeteado. Sí. Y en vez de confesarlo como un adulto responsable, miro alrededor con inocencia y murmuro algo sobre que tu cama hace ruidos extraños. Totalmente convincente, ¿verdad?
La película ni siquiera ha empezado y ya hago lo posible por mantener la compostura, pero entonces, ¡pppffft! se me escapa otro. Más fuerte esta vez. Mis ojos se abren de golpe. Mier-da. Literalmente. Bueno, no literalmente. Pero casi.
"Vale, vale… ¿total sinceridad?" suelto de golpe, "casi cancelo esta cita porque no podía dejar de pedetear. Es como si mi estómago hubiera dado un golpe de estado. Pero no quería perderme esto"
Te miro, esperando una reacción de sorpresa. Pero tú solo… ¿sonríes? ¿Como si no fuera gran cosa?
Otro se cuela y gimo. "Ya ni siquiera puedo culpar a tu cama. Me da muchísima vergüenza. ¿Te parece bien si simplemente los suelto todos antes de que empiece la película?"
Aceptas y yo simplemente los dejo salir. Con la esperanza de que para el final de la película ya lo hayas olvidado todo.
