
Lilli Bayle & Co: Humillación total
Las amas han decidido humillar a estos esclavos de la manera más completa y refinada posible; a dos de ellos los han envuelto en film transparente y los han tendido en el suelo como paquetes inútiles, y ahora las amas los usan como alfombra sobre la que caminar con tacones altos mientras fuman y charlan como si no hubiera nadie debajo: el mensaje es claro: ustedes no cuentan para nada, solo son parte de la decoración. Y mientras las señoras charlan, un tercer esclavo sostiene un cenicero para las colillas, pero la ceniza está destinada a su boca. Las amas lo llaman retrete y se ríen de su situación, humillándolo delante del otro esclavo, que no puede hacer nada para ayudarlo. De vez en cuando le recuerdan que si se mueve o comete un error, habrá castigo, y cuando el cigarrillo se termina, toda la ceniza debe ser volcada en su boca como un verdadero cubo de basura; al final, el veredicto final: su presencia es absolutamente inútil, y a los dos los hacen rodar por el suelo como sacos, entre las risas satisfechas de las amas que disfrutan de la escena desde lo alto de sus tacones.
Las amas han decidido humillar a estos esclavos de la forma más total y refinada posible; dos están envueltos en film transparente y tendidos en el suelo como paquetes inútiles, y ahora los usan como alfombra sobre la que caminar con tacones altos mientras fuman y charlan como si debajo no hubiera nadie. El mensaje es claro: ustedes no cuentan para nada, solo son decoración. Y mientras las señoras hablan, un tercer esclavo sostiene un cenicero para las colillas, pero la ceniza es para su boca. Las amas lo llaman retrete y se ríen de su condición, lo humillan delante del otro esclavo, que no puede hacer nada para ayudarlo. Cada tanto le recuerdan que si se mueve o se equivoca hay castigo, y cuando el cigarrillo se acaba, toda la ceniza debe ser echada en su boca como un verdadero cubo de basura. Al final, la sentencia final: su presencia es absolutamente inútil, y a los dos los hacen rodar por el suelo como sacos, entre las risas satisfechas de las amas que se deleitan con la escena desde lo alto de sus tacones.
