
CONVIRTIENDO A MI MADRASTRA EN MI MASCOTA
La traviesa Cherry ha vuelto para las fiestas y ha decidido aliviar su aburrimiento entrenando a su simplona madrastra para que sea su mascota humana. Alta, morena y voluptuosa, la mascota Dani no podría ser más diferente de la pequeña Cherry. Ver a una mujer madura gateando a los pies de una niñata precoz es todo un espectáculo. ¿Puedes imaginar el nivel de humillación que sufre la pobre Dani? ¿Qué pasa por su mente madura mientras la llevan con una correa dando vueltas y la obligan a comer de un cuenco?
