

Arousal doloroso
Mírate... ya exactamente donde quiero que estés.
No necesitas el control, lo pierdes en el momento en que te centras en mí. Cada palabra que digo, cada mirada que doy, te arrastra más profundamente hacia ese lugar familiar donde deja de pensar y toma el mando la obediencia.
Yo no pido. Yo decido.
Yo no guío. Yo controlo.
Mantente concentrado, quieto, y haz exactamente lo que se te ordena. Es entonces cuando lo sientes más intensamente... cuando dejas de fingir que tú mandas.
No olvides seguirme en Twitter: Goddess_Teo_