
No deberías haberme despedido SD
Jeanette sale de la oficina cargando una caja. Las puertas se cierran tras ella, cortando todo lo que alguna vez formó parte de su vida. Dentro de la caja, pequeños objetos familiares se desplazan en silencio: cosas que antes importaban, ahora carentes de significado. En casa, el silencio la recibe. Coloca la caja en el suelo y se sienta lentamente en el sofá. Durante unos segundos permanece inmóvil, luego comienza a revisar sus cosas distraídamente. Entre ellas, encuentra una pequeña barra de cereal. La mira un momento, como tratando de recordar de dónde salió, y luego la abre. La primera mordida sabe normal. Pero casi de inmediato, algo cambia. Se endereza. La habitación empieza a sentirse más pequeña. Las paredes parecen moverse, el techo se acerca. Jeanette da un paso y se da cuenta de que no es la habitación la que cambia. Es ella. Está creciendo. Lenta y firmemente. El sofá se encoge, la mesa se vuelve casi como un juguete. En cuestión de segundos, domina toda la habitación. Su cabeza casi toca el techo. Mira sus manos: grandes, poderosas. Y algo cambia en su expresión. Surge un pensamiento, claro y frío. Venganza. Su jefe. Jeanette sale al exterior. La casa apenas le llega a la cintura ahora. La ciudad a su alrededor parece pequeña, frágil. Da un paso. El asfalto se agrieta bajo sus pies. Los coches se aplastan sin esfuerzo. Su movimiento es pesado, deliberado. Sigue caminando. Los edificios ya no parecen sólidos. Rozan uno con la mano: el cristal se hace añicos, las paredes se fracturan, la estructura colapsa. Todo ocurre con facilidad, casi de forma natural. La gente huye abajo, disolviéndose en movimiento caótico. Ella no los mira. Su mente está clara. Solo queda un pensamiento. Venganza. Recuerda el rostro de su jefe. Su voz. Ese momento. Estos recuerdos se convierten en dirección. Su paso se acelera. Otro edificio se interpone en su camino. Esta vez, no es accidental: su mano avanza. Las paredes ceden. La estructura se rompe, derrumbándose sobre sí misma, lanzando polvo al aire. La ciudad se agrieta bajo su presencia. Pero para ella, es solo una distancia. Sigue avanzando. Hacia donde él debería estar.
