
Encogido, humillado y encerrado por mi madrastra
Has enfadado a Mamástra una vez más al ver esa asquerosa pornografía tabú, está teniendo un efecto negativo en tus estudios. Decide que es hora de encerrarte en castidad para que ya no puedas tocarte ahí abajo, pero cuando te niegas, ella te quita la capacidad de tener el control.
Encogido y vulnerable, apenas midiendo 1 cm de altura, Mamástra promete que esto es por tu bien. Te ama y solo quiere lo mejor para ti. Su novio viene de camino, así que más te vale ser un buen chico, encerrado en tu jaula como un patético pequeñajo cornudo. Observas con desesperación cómo Mamástra chupa y folla su enorme polla, y entonces decide que lo más amable sería acabar contigo. Después de todo, no hay forma de devolverte a tu tamaño y tu vida prácticamente ha terminado ya siendo tan diminuto. La forma más amable de eliminarte sería sumergirte en toda su corrida, llenándote los pulmones. Mamástra se agacha sobre tu jaula y se sorprende cuando aún sigues respirando. Ahora sí que empiezas a molestarla de verdad. Te agarra, lamiendo la enorme carga de semen de tu patético cuerpecito. Algo sabe realmente bien, quizás sea el semen... o quizás seas tú. Ahora tiene apetito por pequeños bichos diminutos. Te traga entero, sintiendo cómo deslizas por toda su garganta y hasta sus intestinos. Su estómago gruñe, agradeciéndole por tan singular experiencia culinaria. Mamástra no puede esperar a que salgas por el otro extremo para deshacerse de las pruebas y no tener que verte ni pensar en ti nunca más.
