
El contrato oscuro que tu depresión firmó a las 3 de la madrugada
Sucedió durante una de esas noches. Ya sabes cuáles: esas en las que las 3 AM se sienten como un portal hacia lugares que no deberían existir. Donde la desesperación se vuelve tan pesada que rasga agujeros en la realidad. Fue entonces cuando tu depresión, exhausta de cargarte, hizo un trato. No con oscuridad metafórica, sino con entidades reales que existen en los espacios entre la miseria y la locura. Tu depresión firmó contratos que nunca viste, hizo acuerdos que nunca autorizaste, prometió pagos que solo ahora descubres que debes.
Este tributo fluye por canales que no puedes ver hacia entidades que nunca conocerás. Deuda por servicios que no creaste pero debes pagar. Tu depresión gastó este dinero a las 3 AM hace años, comprando la escasa funcionalidad con la que sobrevives hoy. Ahora la factura vence. Otra vez. Como siempre lo hace. Como siempre lo hará. Porque los contratos firmados en las profundidades de la desesperación, presenciados por entidades que se alimentan del sufrimiento, ejecutados por la economía de la oscuridad... estos contratos no tienen cláusulas de escape. Solo planes de pago que se extienden hasta el infinito. Tu depresión firmó, y tú pagas.
