
Pies sudados después del gimnasio
Acabo de volver del gimnasio, toda sudada y apestosa como nunca. Me quito lentamente las zapatillas deportivas y luego los calcetines rosas empapados de sudor… ¿ya hueles el fuerte olor de mis piesotes? Ahora te pongo debajo de mis pies calientes, húmedos y malolientes. Te hago lamer las plantas sudadas, te aplasto la nariz contra mis suelas y te obligo a inhalar todo mi olor de entrenamiento. Mis pies son enormes, cansados y llenísimos de sudor… y tú no puedes hacer nada al respecto. Sométete a mis piesotes apestosos, esclavo.
