
CAMPAMENTO DE ENTRENAMIENTO DE CASTIDAD
Tu verga ya está empujando contra el plástico.
Voy a ponerte de rodillas, animando tus ojos a mantenerse en la suela roja, y hacerte lamerla mientras esa pequeña y estrecha jaula se clava y goteas a través de los barrotes. Lengua fuera. Aguanta. No te muevas. Cada palpitación duele más. Cada gota que gotea te vuelve más inútil. Mirarás fijamente la llave, rogarás en voz alta, y me verás besarla y guardarla. Sin liberación. Sin piedad. Solo el dolor y la suela.
Ya estás goteando, ¿verdad?
Bajo llave. Patético. Exactamente donde perteneces.
Clic. Ponte de rodillas.
Te quedas bajo llave. Para siempre bajo mi tacón.
