
Despertar a un bebé
La mamá sustituta entra de puntillas en la habitación de J para despertar a mi grandulón, dulce y dormilón. '¡Arriba y brilla, mi estrellita!', susurro, abriendo su body para mirar su pañal. '¡Oh cielos, está todo grueso y esponjoso!', exclamo admirando lo abultado que se ha puesto. ¡Pero primero, leche! Le doy unas cuantas palmaditas saltarinas a su pañal pesado mientras él se frota los ojitos soñolientos: '¡Hora de despertar!', le digo tiernamente. Luego nos dirigimos arrastrando los pies a preparar juntos su biberón tibio.
